Crítica comparativa De “La horrible” a “La desaliñada”

Autora: Camila Serpa Ruiz

Crítica comparativa

De “La horrible” a “La desaliñada”

Ya desde el siglo anterior, la frase de “Lima, la horrible” es bastante conocida y pronunciada, en distintas situaciones y contextos, por un gran porcentaje de los ciudadanos de la misma capital. Lo que la mayoría no sabe es de dónde es que proviene y el por qué se le acuñó dicha expresión.

El término es el título de la obra del escritor peruano de Salazar Bondy. Tal como indica Vich (2006), la referencia a la que hace el autor no es a una ciudad que creció de manera desordenada, sino a la asediada mentalidad de las personas que impedía el progreso y desarrollo de la modernidad en ella; además de poseer un particular carácter en común: impostor, falso, hipócrita, despreciable. Sin embargo, la sociedad no sospecha, ni por un segundo, que el verdadero término alude a ello. Y esto es muy sencillo de explicar: el enfoque actual, para dicha frase, no se basa en una perspectiva subjetiva concerniente al comportamiento; sino en una analogía entre el entorno físico en el cual vive, y los factores oscuros, repugnantes, vergonzosos, de la contaminación que lo caracterizan.

“Hay mucho tráfico y los autos botan mucho humo”, “¡Qué feo huele!”, “¿Por qué hay tanta basura amontonada?”, “Qué asco, no limpian por aquí”, “No me gusta el brusco cambio de clima”. Son estas y muchísimas más las frases que diariamente el ciudadano limeño expresa o comenta, junto a otro, cuando transita en las calles de la dichosa “horrible” y lo dice con mucha razón: Lima, según el World Air Quality (2018), “se ubica como la octava ciudad más contaminada de Latinoamérica… Según este mismo reporte, el Perú se ubica en el puesto 22 a nivel mundial, como el país con mayor grado de contaminación ambiental” (Citado en el diario Gestión, 2019, p.1).

Las cifras estadísticas, las citas textuales, las autoridades de influencia nacional son lo único que, al parecer, alertan con mayor rapidez a la persona para que se dé cuenta de la realidad en la cual vive. Sí, un “rápido” definido en un mundo flemático para salirse de la rutina, la cual no quiere cambiar ni comentar, la que solo acepta y repite profanamente, la que lo ciega de la indudable verdad, la que llega a comprobar cuando se quita la venda de la ignorancia: ¡Tu vida y, la de tu mundo, se están convirtiendo en una tremenda inmundicia!

La solución a nuestros problemas no se revelará a través de un “Yo pago para que limpien las calles” o de un “Al final, todos vamos a morir de algo”. Estas no son más que expresiones caretas de un egoísmo incesante, que complica el intento de progreso de quienes, empáticamente, buscan hacer un bien común con pequeñas obras, sean tangibles o no, las cuales muestran resultados desdeñables para algunos y potenciales para otros.

 

Referencias

Redacción Gestión (9 de septiembre del 2019). Lima es la octava ciudad más contaminada

de América Latina. Gestión. Recuperado de https://gestion.pe/economia/lima-octava-ciudad-contaminada-america-latina-269614-noticia/

Vich, C. (2006). Sexualizando el espacio urbano: La trampa metafórica de Lima la

horrible. Revista de crítica literaria latinoamericana. (64), 323-332. Recuperado de

http://web.a.ebscohost.com/ehost/pdfviewer/pdfviewer?vid=4&sid=8d1553ef-7394-4b44-a791-8aaae7196c40%40sdc-v-sessmgr02

 

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