Y ahora estás tú

Autora: Mayra Jhoana Castillo Ureta

No siento el sol abrasador
Calentar mis mejillas
No veo el ocaso
Con ojos nostálgicos
No escucho las gotas de lluvia
Ni percibo el aroma del café
No rimo para un lector exigente
No camino con un destino
Las utopías han desaparecido
Y ahora estás tú.


Una vida hecha

Autora: Stefanny Yábar (Soril)

Habían pensado en los miles de amores, intentando cambiar sus vidas sin más razones.
Habían logrado olvidar su pasado, recordando siempre los sueños anhelados.
Lo habían hecho todo sin pensar nada.
Ellos habían muerto viviéndolo todo.

Si de opciones se habla, se puede llegar a conclusiones pensadas, siempre erradas.
– Ellos siguieron siendo ellos: dos almas incompletas… con poca luz y mucha escarcha,
tu misión es encontrarlos,
tu nostalgia es el arma,
solo debes hallarlos.

Pasaron muchos meses más… (Y ellos flotando siempre)
Juntos en el mismo lugar y distantes en los días crueles.

Me imaginé muchas veces un final candente,
Con risas y pequeños quiebres…
Los imaginé pensando en los meses siguientes
Los imaginé felices cómo nunca y no débiles como siempre
Lo intenté muchas veces, durante muchos atardeceres

Tal vez falló la hora,
tal vez debió ser un viernes.
Tal vez y solo tal vez lo intente
nuevamente.

En cuestiones como estas cuando el alma llora,
se reclutan fuerzas, lejanas y firmes.
– Tres meses: distantes y distintos, ellos caminan una vez más juntos.

C’est fini
_Soril_


Lo bueno y lo malo de la Ingeniería Industrial en USIL… Y cómo no caer en el intento

Autor: Brian Sayago Guillermo Hutch

La Universidad San Ignacio de Loyola, fundada en 1996, ofrece la carrera de Ingeniería Industrial Y Comercial. Esta es una carrera de gran impacto en el ámbito empresarial y el desarrollo de la industria nacional. Como profesionales egresados de este programa, debemos ser capaces de convertirnos en el nexo entre el lenguaje técnico (propio de un ingeniero) y el mundo de las empresas. Desde el segundo semestre del año 2017, soy estudiante de esta carrera y en el primer semestre del 2018 fui primer puesto. Es por ello que, desde mi punto de vista, el presente artículo presenta tanto el lado positivo y negativo del programa y algunas recomendaciones para que la experiencia educativa sea aprovechada de la mejor forma.

Lo bueno

Equilibro de componentes

Como se mencionó anteriormente, un ingeniero industrial es el conector entre el ámbito empresarial y los tecnicismos propios de la ingeniería. La USIL nos ofrece una malla curricular que abarca estos ámbitos de forma óptima y de acuerdo a las necesidades del mercado.

Buen trato

Durante mi experiencia como alumno de la Facultad, he percibido que la gran mayoría de los profesores son cordiales y abiertos al dialogo cuando se les consulta un tema del curso y las estrategias para resolver situaciones. A comparación de otras casas de estudio. Esto es, en gran medida, una herramienta que impulsa la adquisición de conocimientos y afianzar el contenido de la clase.

Lo malo

Profundidad en Ciencias Exactas

A pesar del beneficio de ser una carrera que vela por el equilibrio de los componentes de la ingeniería industrial, las clases orientadas a la gestión empresarial reducen las horas de ciencias. Esto provoca que el alumno tienda a memorizar fórmulas para el examen, antes que entender el origen de estas.

Cómo no fallar en el intento

Esfuerzo desde el primer día de clases

Empezar a estudiar desde el primer día es una gran decisión. En primer lugar, permite estar conectado con los cursos, puesto que, en gran medida, los temas son consecuentes y necesarios. Por otro lado, asegurarás las calificaciones y no necesitarás notas altas en calificaciones de alto porcentaje en tus cursos

Investiga y profundiza las sesiones

Indagar en varias fuentes diferentes a la que recibes en clases es de gran beneficio. Esto permite desarrollar la capacidad de proponer varias soluciones ante situaciones problemáticas. Asimismo, el bagaje de conocimiento que se obtiene permite conocer el origen de la información y saber en qué momento aplicarla. En otras palabras, dejas la costumbre de ser formulista.

No todo es nota

A pesar de que las calificaciones son la forma de medir los resultados universitarios, esto no debe ser el único objetivo en tu carrera. El aprender y tener resultados es lo que te permitirá sentir que verdaderamente posees los conocimientos necesarios para desenvolverte como ingeniero industrial.


Ser humano 2.0

Autora: Mayra Jhoana Castillo Ureta

Salía de la clase de Cálculo no muy satisfecha por mis notas. Sin embargo, en lugar de revisar mi examen por enésima vez, con la esperanza de encontrar algún error en la suma de puntos, decidí distraer mi mente leyendo. Así que saqué una revista de mi mochila y concentré mi atención en un artículo que se titulaba “¿Mañana todos seremos magnéticos?”.

Al comienzo, no comprendí muy bien lo que este intentaba decir. Pero conforme iba leyendo, me di cuenta del gran avance científico que dicho artículo daba a conocer. No era un descubrimiento más en el mundo de la ciencia, sino el primer paso para un cambio radical en el desarrollo personal del ser humano. Tres palabras, infinitas posibilidades: Estimulación magnética transcraneal.

La estimulación magnética transcraneal es un método no invasivo para estimular la eléctricamente la corteza cerebral. Esta puede aplicarse mediante pulsos únicos, pares de estímulos separados por intervalos de tiempo variables sobre la misma región o diferente; o mediante trenes de estímulos a frecuencias variables (Ibiricu, MA. & Morales, G., 2017). Sin embargo, aún más interesante que el cómo es el saber qué pasa después.

Hoy en día, este innovador procedimiento es utilizado como último recurso para tratar la depresión. Sin embargo, recientes investigaciones sobre este fueron sorprendentes a nivel físico, intelectual, e incluso, moral.

Como comenta el profesor Jaberzadeh, S. (2017), nuestro rendimiento físico no estaría limitado a la capacidad de las fibras musculares, sino que las órdenes enviadas por nuestro cerebro también se verían involucradas. Por ejemplo, en un estudio internacional realizado el 2015 en 11 jóvenes deportistas, se comprobó que una estimulación eléctrica de 13 minutos estaba asociada a un aumento de un 20% en la resistencia en pruebas de ciclismo; en comparación al efecto placebo. Más aún, otras pruebas realizadas comprobaron que este método tendría grandes beneficios en la agilidad y motricidad.

Sin embargo -y aquí viene la parte que más llamó mi atención- la estimulación magnética transcraneal también podría ser empleada en los procesos de aprendizaje. Un estudio realizado por Agnes Floël, neuróloga en la facultad de medicina de Greifswald (Alemania), demostró, con 19 voluntarios, que el aprendizaje de nuevas palabras podía ser acelerado si se aplicaba este procedimiento; es decir, que estimula las facultades de aprendizaje de cualquier proceso cognitivo que se quiera desarrollar, así como la capacidad de resolución de problemas y la creatividad.

Mas los aspectos físicos y cognitivos no serían los únicos beneficiados con este procedimiento, sino también la merma moral, tan común hoy en día. Christian Ruff, investigador en neurociencias de la Universidad de Zurich, pudo comprobarlo en un experimento con 145 voluntarios, en donde obtuvo como resultado que aquellos individuos que habían sido expuestos a la estimulación transcraneal demostraron ser más honestos. Otro estudio a cargo de un grupo chino aplicado a 60 voluntarios consistía en repartir libremente un monto de dinero entre ellos mismos y un desconocido. Sorprendentemente, aquellos que había pasado por el mismo procedimiento, se mostraron más solidarios.

La estimulación magnética transcraneal aún se encuentra en sus inicios y es de esperarse que existan algunas incertidumbres al respecto. Por ejemplo, la posible frivolidad de su uso, la influencia de ciertas variables como la duración del procedimiento, el amperaje; su efectividad a largo plazo o los posibles cambios en la personalidad. Sin embargo, la idea de conseguir una versión mejorada de nosotros mismos es seductora.

Nos tocará esperar pacientemente a que estos métodos sean estudiados y desarrollados para su futura aplicación en los seres humanos. Pero hay que tomar en cuenta que antes de que esto suceda será preciso establecer las reglas del juego. Hasta entonces tendré que conformarme con la mente que poseo y seguir esforzándome en Cálculo.

 

Referencias:

-Abdoun, E. (2017). Demain tous magnétisés ?. [online] Science-et-vie.com. Recuperado             de: https://www.science-et-vie.com/archives/demain-tous-magnetises-18057

-Ibiricu, MA. y Morales, G. (2009). Estimulación magnética transcraneal. 32° ed. [ebook] Pamplona, p.105. Recuperado de: http://scielo.isciii.es/pdf/asisna/v32s3/original9.pdf


Poemas de

Autora: Rayza Jara Cachique

Invencutio

En una clase de narrativa del quinto ciclo.

Me gustas como el poema de Rosé.
Mucho y poco al mismo tiempo.
Me costaba realizar el inventio contigo pero, hacer el elocutio me enamoraba un poquito más.

 

SideSun

La distancia entre dos puntos, solo es una recta. Gracias.

Quedarme aquí hasta el amanecer
y salvarte cuando estés cayendo.
by my side.
Cuando la lluvia se ponga pesada
y no encuentres paraguas.
by my side.
Levantarte de la oscuridad
y arreglarte con mi amor.
by my side.
Un millón de estrellas en colisión, y
aunque existan mil de razones para
renunciar.
Mantente by my side.

 

La huida del girasol

Ella sabía que él sabía que nunca pasaría; no vendría a buscarla con sus flores amarillas.

El sol se fue y los pétalos se asustaron, buscaron entre ellos; alarmados, somnolientos, preocupados.

El sol se fue y los pétalos lloraron, buscaron el calor y nunca lo encontraron.
Las risas de un rosal se escucharon; los pétalos alborotados en su dirección miraron. Las rosas se bañaban en lo dorado y los pétalos sorprendidos quedaron.
Uno a uno con resignación volaron, el viento alborotado con su ímpetu de verano.
El rosal y el sol jugaron hasta que fueron cortados.
Las rosas se alegraron pues sabían que a alguien más le serían de agrado.
Un eclipse llegó y el sol se ensombreció, el moribundo girasol levantó las hojas en su dirección, a la espera de las sobras de su amor.
El sol volvió a dar una mirada al rosal, nadie quería una flor de un solo pétalo ¡El astro rey!
El último pétalo de girasol cerró los ojos y decidió dejarse volar resignado.

 

6

A la sonrisa coqueta y las pestañas largas.

Seis noches en brazos de la eternidad,
seis días en caricias del amor.
Tan efímeros, tan dolorosos.
Seis atardeceres convertidos en un beso,
seis amaneceres de risas en una habitación.
Tan cortos, tan desesperados.
Seis flechas de oro en el alma;
Eros fastidiado nos buscaba.
Tan prontos, tan punzantes.
Seis horas para partir,
seis minutos para un abrazo sin fin.
Tan lejos, tan cerca.
Seis promesas que cumplir,
cuatro sueños para sonreír.
Solo diez pasos por dar.


Lejanía

Autora: Mayra Jhoana Castillo Ureta

Aquellos recuerdos de madrugadas lejanas
Un sol que no brillará más
Un tren perdido
Y una carta que jamás se enviará

Allá viajo
Entre hojas verdes
Una ventana abierta
Y un vacío tentador

No habrá salto
Ni lágrimas
Ni lamentos
Antes que la nostalgia
Está el temor.


Kairosclerosis

Autora: Stefanny Yábar (Soril)

Lluvias largas determinando mis días,
Lágrimas del Niágara sombrías,
Melifluos recuerdos de tu voz vacía,
Trozos de vida ya vivida,
Esperanzas en un sempiterno medio día.

_Soril_


Despierta, por favor

Autora: Carolina Jaramillo Ramírez

Me levanté. Me sentía tan extraña, tan cansada y algo anonadada. La depresión empezó a recorrer todo mi cuerpo, consiguiendo que quedara sentada sobre mi cama y cabizbaja con una mirada perdida, que ni yo entendí a dónde se dirigía. Luego, volví en mí y bajé la mirada a la razón de desaliento. Pues claro, fue tan fácil criticar al resto de personas que se habían encontrado en la misma situación y tacharlas de imprudentes o, simplemente, mujeres con mala suerte… Un momento… ¿Mujeres? No, no se trataba de ninguna mujer, solo niñas y yo ya era parte del club. No pude aguantar las lágrimas. Era inevitable, frente al huracán de emociones en el que me encontraba y que, en vez de cesar, aumentaba su fuerza cada minuto. ¿Mis padres ya lo sabían? No estaba segura de hecho; no lo recordaba… ¿Mis padres?… ¡Qué importan ellos! ¡Mi vida! ¡Mi vida estaba completamente arruinada! Apreté mi mano contra la boca al no poder dejar de ver mi vientre y a todos mis esfuerzos irse directo al basurero. Continué tratando de silenciar mi llanto. Ahora, con ambas manos, era inútil, así que refundí mis sollozos contra la almohada. De pronto, la nostalgia pasó por un segundo, solo para dar la bienvenida a la ira que acababa de llegar acompañada de la desesperación. Empecé a maldecir a la suerte, a arrojar todo lo que cubría mi cama y a arrancar ¿mi póster de Hello Kitty? No lo recordaba, tal vez era una señal de mi repentina transición a la vida adulta, por la que tenía que madurar, aunque no lo quisiera. Esto nunca estuvo en mis planes. No entendía por qué tenía que estarlo ahora, más bien, ¡no iba a estarlo! ¡Claro! Esa era la solución; mi escape de esta pesadilla. No tenía otra opción si quería salvar mi futuro. ¡Sí! Estaba decidido: me iba deshacer de esta ¿criatura? Por más que no quisiera aceptarlo, eso era, una criatura que no tenía la culpa de nada. Eso no importaba: tenía que hacerlo. Era su vida o la mía. Pero… ¿cómo podría seguir después de una experiencia así? ¿Cómo me sentiría? ¿Con qué cara vería a mi familia, amigos o a mis futuros hijos? Me sentía tan confundida. Había sido tan fácil defender la ley contra el aborto por el simple hecho del derecho a la vida y tachar de asesinas a aquellas mujeres, futuras madres que nunca llegaron a ser. Claro, en aquellos debates no consideraban el sentimiento de que el mundo se te viene encima y cada parte de ti se comienza a destruir de un momento a otro, como si fuera una pesadilla de la que solo quieres despertar y te es imposible hacerlo por más que lo intentes. No me esperaba encontrarme en ese mismo escenario, donde debes elegir entre matar a una parte de ti para que el resto pueda continuar con su vida ya planificada y luego… ¿Hacer como que nada pasó? ¿Realmente, eso era posible? Por fin, la sensatez estaba volviendo a mi ser. Ojalá hubiera estado acompañada de calma ¡Qué ingenua! ¿Acaso no era consciente de lo que estaba sucediendo? La calma JAMÁS iba a regresar; pero no estaba dispuesta a llevar acabo acciones que me marcarían para siempre y que, además, iban contra de mis ideales e integridad como persona. ¿Qué me quedaba hacer? Solo prepararme para lo que viene ¡Ja! Eso era lo que solían decir las chicas que salían embarazadas a los 17 años, en aquella serie de televisión que me gustaba tanto ver. La realidad era tan distinta. No importaba cuánto me repitiera eso. No lograba creérmelo y… ese es el momento en que una se cuestiona ¿¡Cómo fue que llegué hasta aquí!? En realidad, era una buena pregunta. ¿Cómo fue? Por más que traté, ni un solo recuerdo venía a mi mente… Eso tampoco importaba. Lo único que sí sabía era que había caído en un abismo infinito en donde seguiría sucumbiéndome sin tener un brazo extendido que me ayudara a salir de allí. Pero… ¿Cómo estaba tan segura que llevaba una vida dentro de mí? No podía traer a mi memoria una solo remembranza que me condujera al desconcierto en el que me encontraba. No comprendía por qué no recordaba aquel encuentro con… ¿Mi enamorado? ¿¡Qué enamorado!? La confusión inundó mis pensamientos, solo quería escapar de mi realidad. Me acerqué a mi espejo que se encontraba a unos metros de mi cama, aquel espejo que siempre me había gustado, porque una se podía observar de pies a cabeza y el reflejo le otorgaba a cada ser que se acercaba la capacidad de ver más allá de la apariencia física. Mientras caminaba hasta él, no podía quitar la vista del vientre y acariciarlo dubitativamente con ambas manos y repetirme una y otra vez: “Ya te fregaste, ya te fregaste, ya te fregaste…” Hasta que me situé frente al espejo y, lentamente, comencé a levantar la mirada, viéndome de pies a cabeza, al punto de mantener contacto visual conmigo misma. Me quedé sin habla. Mis ojos estaban sobresaltados y con una mueca de sorpresa y confusión a la vez, veía un alma tan frágil y aterrada que solo repetía: “Ayúdame”. Después de un momento, lo único que llegó a salir de mi boca, acompañado de dos lágrimas que recorrían mis mejillas, fue: “Ya te fregaste, Mia”

Desperté, había sido un sueño, más bien una pesadilla. Mi subconsciente había empezado a percatarse de algunas discrepancias en aquella ficción mental. Por eso no pudo continuar. Sin embargo, los sentimientos fueron tan reales que desperté empapada de sudor y llorando. Era un día muy soleado con un cielo tan azul como no lo había estado hace mucho. Parecía que iba a ser una buena mañana. Luego de tranquilizarme, bajé a desayunar con mi madre. Estábamos conversando cuando, de pronto, la paz se vio perturbada por un llanto. Fue entonces cuando el sentimiento de intranquilidad volvió. “¿Puedes ir a encargarte?”, me pidió mi madre. Mientras subía las escaleras, empezó a cobrar sentido aquel mal sueño. Me acerqué al cuarto de donde provenía el sollozo que no paraba. Ese cuarto con un póster de Hello Kitty y fotos de una pareja de jóvenes de no más de 17 años, que habían sido arrojadas al tacho de basura y en el fondo de la habitación, se encontraba aquel espejo que siempre deseé tener, el cual ahora se encontraba tapado por la cuna. Me aproximé a levantar al bebé y a arrullarlo para que dejara de llorar. De pronto, aquel sentimiento de nostalgia volvió con más fuerza y no podía dejar de pensar: “Despierta, por favor” con la única esperanza de escapar de mi realidad, la cual resultaba aún más dura que la propia pesadilla de aquella noche. Entonces, apareció aquella muchacha que había tenido que crecer rápido. Pasar del rol de enamorada al de madre de un momento al otro. En la única esquina descubierta que le quedaba al espejo, se podía observar su mirada de desaliento y ojeras de cansancio. “Gracias por atenderlo, Lina, estaba en el baño”, me dijo cuando entró al cuarto. “Cuando se calme, baja a desayunar”, le respondí mientras le entregaba al niño y me retiraba de aquel cuarto que se había convertido, por una noche, en una especie de laberinto de confusión y lamentos en donde la salida era imposible de encontrar y… donde alguna vez critiqué sin ponerme en el lugar de la otra persona. Comencé a llorar desconsoladamente. Me volví hacia ella y solo llegué a decir: “Perdón, perdón…Mia”


¿Quieres jugar conmigo?

Autora: Carolina Jaramillo Ramírez

Siempre me pregunté qué se sentía hundir una pieza de metal en una capa de tejido humano. Una sensación tan extraña de explicar, diferente, lúgubre y… satisfactoria. Esas sirenas me están dando dolor de cabeza, al igual que los ladridos. Deben de estar cerca, seguramente están siguiendo el aroma de la sangre que ya penetró sus narices y ha cubierto mis manos, mejillas y rostro completo. Hace tanto tiempo que no contaba con esta calma, sentimiento de libertad y realización. Como si hubiera sido una pequeña palomilla que consiguió escapar de su opresor, quien evitaba que volara, quien no permitía que esa felicidad que aparentaba ante los demás fuera real. Entonces, ¿qué se supone que hiciera la palomilla? ¿Continuar con la ansiedad o intentar escapar de aquel infierno? El problema con esta avecita era que ni ella misma se daba cuenta de que estaba atrapada. Supuso que era común tener esa clase de sueños. “Solo son pesadillas”, se tenía que repetir la indefensa. Ese miedo y pánico que sentía al despertar, sudando frío, no había que temer, solo era un sueño… Escucho que los ladridos se acercan cada vez más. ¿Temor? En absoluto. Ya quiero que lleguen para que todos observen mi gran hazaña… De verdad, ninguno de mis logros en la vida, ni todos los premios y reconocimientos que he conseguido desde que era pequeña se comparan con esto ¡Que orgullosa me siento de mí misma! Ojalá mi hermana no hubiera tomado esa decisión y estuviera aquí para ver mi juego. Sé que ella también jugó, pero consigo misma, viendo correr la sangre de su propio cuerpo… Ya no existe la palomilla, cuyos sueños -que en realidad eran recuerdos que se convirtieron en profundas miserias del animal- no la dejaban dormir y que, al pasar los años, se volvieron cada vez más lúcidos. Una sombra imperceptible que apartaba la seguridad de mi habitación con su presencia, que se acercaba cada vez más a mi cuerpo inmóvil y sumiso: “Vamos a jugar”, recuerdo haber oído. Luego regresaba a la realidad, a la seguridad de mi cama. Estaba temblando sin tener un porqué. Solamente sintiendo un pánico tan profundo e inexplicable, reflejado en mis lágrimas, que hacían que mis ojos parezcan dos cataratas y que mi madre interpretaba como el resultado de un mal sueño. No la culpo. Yo también pensé eso. Su cuerpo contra el mío, jugando bruscamente y arrancándole, poco a poco, cada pluma a la palomilla y, al mismo tiempo, despojándola de su habilidad para volar, despojándome de mi libertad y alegría ¿Se habrá dado cuenta de que su juego me lastimaba? Al principio, despertaba adolorida. No me acordaba de nada, pero sentía un horrible escalofrío cuando me observaba. Su mirada era como una acuchillada en mi alma, en mis sentimientos y en mis esperanzas. Esa dulce niña que todos describían que alguna vez fui, no sé dónde quedó: “Una sonrisa tan grande y luminosa que hasta el mismo sol se pone celoso de ella”. Todo se convirtió en tinieblas y charcos de llanto de miedo y tristeza que lentamente se transformaron en amargura y resentimiento. Cada vez se oyen más fuertes las sirenas. Ya falta poco. ¡Que lleguen! ¡Que lleguen para que me sienta completamente tranquila, una vez más, después de tantos de años de miedo y odio! Al parecer, se olvidó de poner la dosis adecuada o ¿me habré vuelto inmune? No lo sé, pero el punto es que me mis ojos se abrieron en pleno acto, estaba consciente mientras él jugaba conmigo toscamente y por más que trataba, no me dejaba ir. Asco, repugnancia, ira… Me quería morir. Recién comprendí la razón de mis sueños que no eran solo eso. “Shuu… solo es un juego, recuérdalo”, dijo finalmente, antes de retirarse de mi cuarto. ¿Cómo es posible que nunca me haya dado cuenta? ¿Cómo es que no vi las alertas? Ya nada importaba. Me sentía tan confundida. Pero de algo estaba segura. Yo también quería jugar y estaba decidida a hacerlo. ¿Arma de fuego u hoja de metal? Una pregunta de gran importancia. La primera vez siempre tiene que ser especial. Esto aplica a todo: tu primer día de clases, tu primer viaje, tu primera cita, la primera vez que haces algo en tu vida es única y tienes que planearla muy bien para que nunca, ¡jamás! se te vaya a olvidar. Las pistolas no te permiten sentir el cuerpo del otro individuo, no te permiten gozar de la carnalidad del acto de matar; a diferencia de un cuchillo con el que puedes decidir tú mismo si quieres hacerlo rápido o despacio y qué tanto dolor quieres causar y así, disfrutar de cada melodioso grito que genera el opresor después de cada apuñalada que reciba. Francamente, lo más difícil fue escoger qué arma iba a utilizar. Después de todo, fue cosa de dar el primer golpe, deleitarse de ese sabroso aroma y bello color que posee la sangre; esa sensación de regocijo que me producía el incrustar hasta el fondo el cuchillo tan limpio y que luego, aparecía pintado de un rojo tan intenso que ningún atardecer podía compararse con tremenda perfección. ¡Llegaron! ¡vengan, apresúrense!

Los policías no me arrestaron. Mi madre los convenció de que mis actos fueron en defensa propia. Sé que ahora todo va a cambiar. No más sufrimiento y la palomilla comenzará a recuperar su plumaje con el paso del tiempo, hasta que sus alas estén listas para volar. Entonces, llegó… Un nuevo acompañante de mi madre, un nuevo intruso en mi casa y… Sí, a él también le gustaba jugar. “Sé que ya no piensas que es un sueño, pórtate bien, solo déjalo jugar y todo estará bien”. Mi propia madre me pedía volver a ser la palomilla enjaulada, triste y sumisa… “¿Yo también puedo jugar?”, consulté. Sus enormes dientes formaban una sonrisa de oreja a oreja y su mirada la complementaba perfectamente para expresar sus verdaderas intenciones: “Juega todo lo que quieras. Yo me encargaré de que siempre tengas a alguien con quien hacerlo. Al menos hasta que tomes la misma decisión que tu hermana” … Reí, reí como nunca lo había hecho en mi vida. Fueron carcajadas tan profundas que me sorprende que no hayan despertado a los perros de todo el vecindario. Le di un abrazo a mi madre. Ese tipo de muestras de cariño que todo hijo debería expresar para que no quedara duda alguna de que su amor, hacia aquella mujer que te dio la vida, era incondicional… Esa mujer que metía hombres a la casa y dejaba que jugaran con sus hijas… “Te amo, mamá” –le dije, mientras tomaba el cuchillo que se encontraba detrás de ella- ¿Quieres jugar conmigo?

 


¿Está del todo mal ser millennial?

Autor: Brian Sayago Guillermo Hutch

La historia nos demuestra que la humanidad tiende a clasificar las cosas y eventos a su alrededor para su mayor entendimiento. Las generaciones y el comportamiento que comparten no escapan a esta regla. Es así que tenemos, actualmente, clasificaciones generacionales de acuerdo con el rango de fecha de nacimiento de individuos. Una clasificación que llama la atención, debido a sus rasgos de comportamientos y la actividad en la fuerza laboral del mundo, son los millennials. Estos son tildados de ser la generación menos productiva y con poca predisposición para el trabajo. Algunos radicales aseguran que esta generación acabará con la vida humana en el orbe. Por todo esto es que se lleva a pensar severamente si los millenials fueron preparados para el mundo laboral. El presente texto considera que sí. En este texto se demostrará que la llamada “generación Y” sí está preparada para afrontar los retos laborales, considerando el statu quo de países de primer mundo, puesto que representan, de mejor manera, la generación en cuestión. A continuación, se darán tres argumentos que refuerzan esta tesis.

La generación de millennials presentan habilidades blandas y conocimiento que el mercado laboral necesita. En primer lugar, ellos son la generación que ha recibido mayor educación y de calidad. Es así que el nivel de educación permite que estos tengan conocimientos actuales y relacionados con temas que el mercado laboral abarca y necesita. Asimismo, las nuevas corrientes educativas tienen como base el desarrollo de las habilidades blandas y su afianzamiento. En segundo lugar, el mercado laboral es totalmente diferente al afrontado por generaciones anteriores. Tenemos que los puestos de trabajo de este milenio se basan en la tecnología; por lo cual, es necesario más el conocimiento que la mano de obra como motor de desarrollo empresarial. De igual manera, las empresas actuales no solo se basan en resultados productivos, sino también en el bienestar de su mayor recurso: los empleados. Es por ello que estas habilidades son necesarias. Por todo lo anteriormente mencionado, esta generación fue preparada, a grandes rasgos, para afrontar las necesidades del mercado laboral.

La tecnología es el ámbito que domina el mercado laboral actual. Por un lado, dentro de este proceso, los millennials tienen el beneficio de ser nativos digitales. Por ende, son agentes necesarios para las empresas que desean mejorar; puesto que la tecnología es la herramienta que acerca a este objetivo. Esto, debido a que, durante su formación, el manejo de los dispositivos es una habilidad muy desarrollada por esta generación. Además, esta característica millennial es importante, puesto que los dispositivos tecnológicos son bienes potentes para el manejo de datos y estudio del mercado. Por otro lado, esta generación maneja de manera útil las redes sociales y el manejo de datos. Esto es gran atractivo para las empresas, puesto que las redes sociales, actualmente, son una gran ayuda para el mercado laboral, ya que marcan tendencias y fidelizan las marcas. Asimismo, los datos son necesarios para conocer las tendencias de la población y del mercado objetivo.

El conocimiento es la base de la sociedad actual. Por ende, los millennials son la base del desarrollo. Manuel Gonzales Prada menciona que la base para formar una sociedad competente es el conocimiento. Él menciona que la ciencia ilumina el camino a la prosperidad que la ignorancia y sentimientos de dependencia oscurece. Además, el vivir en el pasado y sus conocimientos provoca el retraso de la prosperidad. Bajo esta perspectiva, la “generación Y” está inmersa en conocimientos actuales. Por lo tanto, se encuentra preparada para desarrollar la prosperidad en la sociedad.

En conclusión, reafirmamos que la generación del milenio ha recibido una formación adecuada para afrontar las vicisitudes del mercado laboral. Esto, debido a que son la población receptora de mayor educación; lo que origina que presenten habilidades blandas y el conocimiento que las empresas necesitan. Por otro lado, la inmersión que los millennials presentan en la tecnología es beneficiosa, debido a que estas son herramientas poderosas que impulsa el desarrollo del mercado laboral. Por último, los millennials son poseedores de mayor conocimiento actual que sus predecesores; por ende, pueden convertirse en la base del crecimiento de la sociedad. Para finalizar, es correcto afirmar que los perjuicios de generaciones anteriores condicionan la perspectiva objetiva sobre los beneficios y la formación que estos presentan. Es por ello que se debe considerar las habilidades millennials como competentes para los puestos de trabajo.

 

Referencias:

Copy Paste Ilustrado (2013). Manuel González Prada: ¡Los viejos a la tumba, los jóvenes a la obra!.Recuperado de:https://copypasteilustrado.wordpress.com/2013/07/05/manuel-gonzalez-prada-los-viejos-a-la-tumba-los-jovenes-a-la-obra/

Blasco, L.(2018). ¿Qué significa realmente ser un “millennial” y cuáles son los mitos y las verdades sobre esta “generación perdida”? Recuperado de: https://www.bbc.com/mundo/noticias-42722807